lunes, 12 de febrero de 2018

CAMINAR SOBRE EL GEL de David Armengol  o LA ORACIÓN EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO.





El cronista no siempre se ve obligado a escribir al hilo de la actualidad, puede dejar reposar las ideas y pasado un tiempo, incluso, clausurada la exposición, escribir sobre ella.  La precipitación, la aceleración moderna necesita de lapsus temporales que sirvan de contrapunto y en los que no suceda nada.

“Caminar sobre hielo” es el título de la exposición que se mostró en  Arts Santa Mònica y que se clausuró en Abril del 2017. La exposición mostraba las obras de Paulina Bestard, Lúa Coderch, Rafael G. Bianchi, Lluis Hortalá, Fermín Jimenez Landa. Pere Llobera, Mercedes Mangrané, Irene Visa y Àngels Ribé. Nueve artistas comisariados por David Armengol.

 La historia que el cineasta Werner Herzog escribió en su obra “Del Caminar sobre hielo” sirve como motivo principal para la tesis que propone David Armengol, para él, en el arte, se emplea mucha energía y se hacen grandes esfuerzos, que casi siempre son ajenos a unas necesidades inmediatas o convencionales. Los artistas se hacen retos y desafíos imposibles con un porcentaje muy elevado de fracaso.

Entiendo que el comisario se refiere, por un lado, al insuficiente rendimiento económico, social e incluso cultural que produce la gran dedicación de los artistas a su trabajo y en consecuencia se puede entender que, en consecuencia, hace un elogio de una actividad vocacional en la que a pesar del poco reconocimiento el artista sigue encerrado en su estudio trabajando puntualmente sin que nadie le exija que lo haga. Como un monje en su celda.


El cineasta alemán narra el trayecto que hizo caminando entre Múnich y París del 23.11.1974 al 14.12.1974.  Este peregrinaje, no lo hizo, como tantos jóvenes de la época, a Katmandu, al Nepal o a Ibiza. Lo hizo entre dos ciudades europeas con la firme convicción de que su voluntad, su esfuerzo y su determinación mantendrían la vida de su amiga, la crítica Lotte Eisner que estaba muy enferma en un hospital de París. Mientras la mantuviera viva en su mente de caminante se mantendría con vida, aunque tuviera un diagnóstico terminal.
Este poder de transmitir en la distancia nuestra mejor intención a través de la mente, pensando que donde va ella, va a llegar nuestra energía positiva o nuestro anhelo de curación o beneficencia ha existido siempre y se llama: Oración. Obviamente esta potencia inverificable está destinada a fracasar en el marco del escepticismo contemporáneo. No obstante, abre un gran debate sobre la supuesta “utilidad/inutilidad” de las obras de arte.

En Ibiza, en Santa Eulalia o en San Juan en los años setenta, era habitual encontrar grupos de meditadores muy diversos que iniciaron el camino a los viajes interiores y a las transformaciones profundas que aún hoy muchos transitamos. Una de las prácticas que se parecía más al sentido de la oración que había aprendido en mi colegio religioso, la realizaba a través de un grupo budista que nos proponía que captáramos mediante nuestra respiración todos los aspectos negativos de la vida, los hiciéramos pasar a través de nuestro interior purificado por la meditación y retornáramos el aire exhalando buena voluntad y positividad hacia el mundo. Yo siempre lo creí.

Sea como fuera, los fieles  huyeron despavoridos, buscando lo que les faltaba, huyeron de las guitarras en el altar, de los discursos socio-antropológicos de las homilías, de coger un trozo de pan de una cesta y comerlo, uno mismo, con las propias manos, de darle la mano a desconocidos y así, ante tanta prosa y “benzolismo” abrazamos  antiguas religiones orientales que nos sumían en ritos indescifrables y que hablaban en lenguas  con poderes mágicos, religiones que nunca han cambiado, ni falta que les hace y que si se dan la paz en un abrazo es para acabar haciendo un intercambio de energía. Como digo, estas cosas están muy descuidadas en la vida de la Iglesia moderna. La liturgia dominical católica ha alejado todos los prodigios mágicos, la taumaturgia del que oficia la ceremonia acercando a los fieles algo que en mi primera adolescencia consideraba como un misterio insondable ha desaparecido. Vino en sangre, pan en cuerpo. Postración, latín y Efectos. Creo, que aquí se plantea una cuestión sustancial: la de la pertenencia a una cultura de tradición occidental y la pertinencia que se aleja cada vez más de nosotros.
Silencio y oración íntima, mental, revisando la conciencia y proyectándola como un don hacia el mundo. Eso es lo que hacen los pocos monjes que aún rezan en los monasterios alejados del mundo, y así, sus plegarias producen efectos sobre la realidad, la transforman.
Pero también cultivan el huerto y recogen las patatas de la tierra.Esa actividad física, hecha con las propias manos, se realiza con la misma concentración y silencio de la intimidad  de su celda monacal.

Los efectos transformativos no solo los consiguen mediante el silencio y la oración, sino aplicando duro trabajo físico. Ora et Labora. En su caminar del Lunes 9 de Diciembre, Herzog, invoca su fe: “Ayer fue el segundo domingo de adviento.”  Pero por otro lado su labora lo muestra por su fascinación por personajes de voluntad de hierro como Aguirre, Fitzcarraldo, Hanussen o Kaspar Hauser.  Personajes que luchan, que sobreviven por conseguir los cambios necesarios de la conciencia humana. Hay que orar, pero también hay que ejercer la voluntad y trabajar por lo que se quiere.


             
                        Joshua Reynolds. “En oración” Museo de Montpellier.



El lector intuitivo habrá detectado que, a pesar de haber hecho un ligero cambio de rumbo, en ningún momento me he alejado del tema principal de mi reflexión sobre el arte y más concretamente de la exposición “Caminar sobre el Hielo”
Es obvio que el arte se ha hecho conceptualmente muy críptico y difícil en sus discursos, tanto artísticos como críticos, especialmente a partir de las segundas vanguardias. Un exceso de discursividad, de conceptualismo hasta el punto de que muchas veces dudo que seamos capaces de comprender muchos conceptos que nosotros mismos utilizamos. Un puro “postureo” intelectual, de extrema racionalidad que no está a la altura de quienes lo utilizamos. Me humilla profundamente cuando se dice que la crítica de arte y el arte contemporáneo mismo es algo incomprensible y de falsa complejidad.

El arte no debería haber abandonado nunca la grave responsabilidad transformadora del cuerpo interior. La luz de lo irracional, la magia que no necesita ser comprendida se ha convertido en un discurso racionalizador, textual y contextual de índole sociológico, político o antropológico.  Algo falla.
Dado el panorama, creo necesario reivindicar el aspecto menos racional del arte y que recuperemos la fascinación, la admiración y la mística contemplativa que en otras épocas había acompañado al artista en su labor.
Cenino Cenini aconsejaba encomendarse, invocar santos y arcángeles antes de empezar a dibujar, él mismo invocaba las fuerzas invisibles y aconsejaba no sufrir mala compañía al pintar.

Lo que ha hecho Werner Herzog ha sido invocar, como si fuera una oración, el poder de su acción como peregrino: “si camino, ella no morirá: No morirá , no lo hará. Ahora no, no puede. No, no morirá ahora porque no morirá. Mi paso es firme. Y la tierra tiembla. Cuando camino es un bisonte el que camina. Cuando descanso es una montaña la que reposa. ¡Ay de nosotros! No puede. No lo hará. Si llego a París, vivirá. Así será, porque no puede ser de otra manera. No puede morir. Quizá más adelante, cuando lo permitamos”.
 Esta actitud fuerte se debe a su reconocida fe católica en la que hay que situar la idea de peregrinaje, de caminador empedernido, de orador interior que fundamenta este viaje de compasión hacia su amiga moribunda.

Herzog a través de tres obras de Àngels Ribé.


En esta exposición me encuentro con una gran amiga: Ángels Ribé. Tres obras suyas abren la exposición y la cierran. Ha sido magnífico encontrarla en esta exposición. Lo he celebrado por mí, por ella, pero también por la valentía del comisario David Armengol al romper los prejuicios “epocales”  y generacionales que tanto daño están causando a la cultura catalana. En nuestro país, no hay costumbre de integrar, respetar o considerar la obra y las acciones de los que nos han precedido. No me refiero a homenajes y medallas que, de eso, sí, tenemos. La juventud se ha considerado desde hace mucho como valor absoluto, no sucede así en la cultura Neoyorquina, por ejemplo, con la crítica de arte Dore Ashton fallecida este año con 89 años, que cuando le preguntaban cómo estaba, decía: I’m still here (Todavía estoy aquí). Su voz era escuchada, respetada y siempre activa a pesar del fragor intenso y competitivo de la vida en la gran manzana. 

Recuerdo lo que escribí sobre Àngels Ribé en septiembre del 2011, cuando publiqué un artículo en el suplemento Cultura´s de  LaVanguardia. nº 482 sobre la exposición antológica en el MACBA que recogía su trabajo entre 1969 y 1984. En él, me planteaba una pregunta de respuesta incierta: ¿Para qué sirve el Arte?  Quise encontrar la respuesta en la obra de Àngels Ribé y en parte lo conseguí.
Ahora en el contexto de esta exposición, al Caminar sobre hielo, la pregunta surge con mayor fuerza aún. Sobre la utilidad del arte, decía entonces   que todas las obras de A. Ribé, más allá del contenido conceptual y su poder formal, son un manifiesto, un programa que proclama al arte como método de conocimiento y transformación moral. Veía y veo en sus obras, unas direcciones cardinales que orientan al espectador atento, que le ofrecen lo necesario para una auténtica evolución de la conciencia.

Las dos obras que aquí presenta son:  “En campo abierto” , una escultura-rayo de neón blanco y “Caminar sobre gel” (1984-2016) un vídeo en Loop y Dibujo. La primera me remite a “Intersección de luz” (1969) o “Transporte de un rayo de luz” (1972). La segunda identificada entre dos fechas pone de relieve que el trayecto puede ser extenso, incluso infinito.
Àngels ha utilizado muy a menudo materiales frágiles como la espuma, la sombra, la energía sanguínea. Sus obras son “koans” que nos proponen profundas paradojas, son micro explosiones que despiertan la conciencia, como cuando puso un ventilador en plena la naturaleza (1973) o cuando colocó una bombilla encendida a pleno sol (1973). Poética de la luz, pura metáfora de la iluminación súbita.

Junto al rayo, compartiendo esquina, veo en una pantalla unas personas envueltas en una bruma imprecisa transitando, caminando de una manera muy lenta y cuidadosa, a su lado hay una obra sobre papel con dos trazos, uno de agua y otro de tinta que también aluden a un posible recorrido hecho de un solo trazo, rápido y energizante.
Esos cuerpos en acción, también se encuentran en “video-performances” anteriores, en una de ellas, la propia artista salta, una y otra vez, para alcanzar, sin conseguirlo, el vértice de un triángulo virtual. (1978). Àngels siempre ha trabajado con cuerpos que se interrogan, que utilizan la experiencia perceptiva y sensorial: visión, oído, tacto, espacio y puntos cardinales, para conocer el mundo
Los sentidos que nos acercan a la realidad, por ejemplo, las posiciones de las manos que utiliza para ver la dilatación de las venas debido a la gravedad, o bien cuando cuenta sus dedos con insistencia, una y otra vez, como hace en ”Counting my fingers” (1977), lo hace como si recitara un “mantra”. El cuerpo siempre está presente.
 Creo que la concordancia entre esta obra de Àngels y Herzog es total. Dice Herzog: “Tras estos pocos kilómetros a pie sé que…. la sabiduría llega a través de las plantas de los pies.”  La acción de caminar propuesta por Herzog, es un viaje depurador, no penitencial, sino un viaje iniciático. Un viaje como el que hizo Àngels a Paris en 1966 allí conoció las teorías sobre la Forma de Piotr Kowalski que influyeron en sus primeras obras en las que desarrollaba una paradoja que siempre ha cultivado: el rigor de las geometrías invisibles con la emoción. Su viaje fue como los que se hacían en tiempos del romanticismo, servían para cambiar, despertar y transformar o curar como en el caso Herzog.


El recorrido en bucle de los caminantes sobre hielo del video de Àngels, ese ir y venir circular, la repetición de la acción me hace pensar en otra de sus obras que está basada en el recorrido diario que ella hacía por el puente de Williamsburg en Nueva York: “Two Main Subjective Points on an Objective Trajectory “(1975), ella pensaba que debía existir un punto de vista estable y objetivo que no rechazara el hallazgo inesperado o la acción súbita dentro de la rutina. 

El movimiento, aunque sea muy lento, siempre es un cambio inevitable del ser, aunque este anhele la quietud, el no-movimiento absoluto, caminar sobre el hielo, casi sin moverse, pero manteniendo un eje invisible que nos une firmemente de la coronilla hacia arriba, de la planta de lo pies hacia abajo. Caminar sobre hielo prioriza la atención extrema, la precisión absoluta, un paso en falso supone el hundimiento y la muerte por congelación, durante todo el viaje Herzog describe minuciosamente lo que ve durante 21 días de camino en el que fluye como la vida, se va adaptando a las circunstancias de cada momento, para ser plenamente consciente del momento en que vive, ir de modo natural hacia delante. Me gusta mucho la frase del Shobogenzo que dice que en cada instante “El camino está debajo de nuestros pies.” Caminando en línea recta entre el sol y la luna como sombrero. El sábado 7 .12 dice Herzog: “he caminado, caminado, caminado, caminado”. Realidad por todas partes y cuando por fin llega a París ante Lotte, le dice algo que su amiga enferma no puede entender: “Juntos cocinaremos fuego y arrimaremos peces, …ABRE LA VENTANA, DESDE HACE ALGUNOS DIAS PUEDO VOLAR.




Jesús Martínez Clarà.                                               Can MU . Abril  2017








  


jueves, 4 de enero de 2018

KAKIZOME 2018.



Es una tradición en la caligrafía hacer la primera obra del año o KAKIZOME. Esta vez en lugar de hacer una gran caligrafía he optado por escribir como si fuera un escolar el Iroha いろは. Iroha es un poema japonés, escrito por KUKAI en 1.079 en el periodo Heian. Se utiliza para aprender de memoria el silabario japonés o kana: a i u e o etc…..son las primeras letras que aprendían los niños japoneses.

 Los valores de la antigua tradición se comprendían  con este poema que habla sobre la transitoriedad de la vida , en la que los colores de las flores perfumadas, se esparcen y desaparecen, que alerta sobre la fugacidad de la naturaleza . En definitiva sobre el peligro de vivir embriagados por la superficialidad, los sueños falsos y las vanas ilusiones. 

Una filosofía de vida que propone el placer de vivir en la realidad , en la fuerza de la plena atención y en el pequeño detalle vivido intensamente.














viernes, 29 de diciembre de 2017

LA MUERTE DE UN GEÓMETRA

La muerte de un Geómetra. Josep Mª Broch.


Cuando entré en la Escola Massana, me llamó la atención un compañero algo mayor que yo que vestía con unos colores muy bien escogidos y combinados. Unos tintes armónicos de vago recuerdo oriental que llevaba con distinción. Era activo y de paso firme,  parecía una persona ejecutiva, resolutiva como correspondía a su actividad constructiva, pero que desprendía, debido a esos colores, un vago aroma de incienso indú. Ese contraste me pareció fascinante.
No hay duda de que el destino juega con nosotros. Su última provocación ha sido que Josep Mª Broch , compañero entrañable y profesor de Geometría en la Massana, muriera y fuera enterrado el día de Noche Buena, 24 y Domingo. Ha tenido que ser en estas fechas tan señaladas por la historia para rememorar la vida, en estos días que celebramos el eterno retorno de la luz al mundo, el nacimiento de Dios o el Apolo pagano representado por el solsticio de Invierno. El destino ha querido honrar la muerte de un geómetra uniendo en circunferencia perfecta el nacimiento y la muerte. El dolor de la perdida y la alegría de la vida. El ciclo circunferencial, esta línea curva y perfecta  es la base de la esfera que contiene los infinitos polígonos y el símbolo más conocido del Eterno Retorno.

Un recuerdo: la patata.

Mi condición de joven profesor de historia del arte, me convertía ante sus ojos en un malabarista de ilusiones  y apariencias , para el geómetra ,el arte solo podía verificarse a través de la esencia de las formas puras, y pocas resistían ese rigor. Para más dificultad, yo hacía gala de mi condición neo-pos romántica y eso, ya me condenaba definitivamente a la hoguera de las apariencias estéticas pues, Josep Mª Broch frente al proceloso mundo del que yo procedía, ofrecía en sus clases el agua pura de la verdad y la ciencia de la caverna platónica y la filosofía pitagórica. Los alumnos durante generaciones han bebido de esa fuente. Broc sin “h” final es, en catalán, el caño de una fuente. La mejor palabra para nombrar a un geómetra.
Un poco “mosqueado”, de mosca, por mi irrelevancia ante tamaña posesión de la verdad, empezó a nacer en mi la necesidad de encontrar un pensamiento justificador de tanta imperfección, algo que limpiara mi culpa.  Y lo encontré.
La idea subversiva, la que salvaría mi honor ante Broch, me vino un día que estaba haciendo la siesta del telediario y así entre las brumas de Morfeo y babilla en los labios, escuché la sonora voz de Matías Prats diciendo:… los  estudios científicos han demostrado que la tierra tiene forma de patata.” Di un salto en mi sillón orejero y me puse a escribir de inmediato.
Así, al darme cuenta que lo irregular, lo que considerábamos feo e imperfecto, todo lo excepcional, las protuberancias podían ser las señales maravillosas de una nueva definición de la belleza. La esfera terrestre vista en otra dimensión, vista desde la proximidad es un relieve absolutamente irregular sería tan bella, como las protuberancias y salientes del rostro del bueno de Joseph Carey Merrick, también conocido como "El Hombre Elefante" en la película de David Lynch.

  ¿ Y si acaso el círculo y esfera que son la mejor representación de la perfección estética de la geometría euclidiana, el gran modelo que nos ha guiado durante siglos fueran formas falsas, inexistentes? ¿Cómo afectaría al conocimiento? ¿Dónde quedarían la perfección, la armonía, la simetría y en definitiva la idea de perfección estética que nos ha guiado durante siglos? ¿Dónde quedaría la belleza? Fue así como le presente mis dudas al entrañable compañero Broch  ¿cómo deberían ser sus clases bajo el prisma que yo le ofrecía? Nunca lo supe. Jesús Martínez Clarà.





martes, 12 de diciembre de 2017

GONZALO TENA 1971-2017. LA TEXTUALIDAD EN LA PINTURA.



                           
  

El pasado día 6 de Octubre de 2017 se inauguraba la exposición de Gonzalo Tena en dos museos: El Museo de Teruel y el Museo Salvador Victoria en Rubielos de Mora. El final de la exposición ha coincidído con la presentación del libro de la exposición el día 5 de Diciembre con el título de: Gonzalo Tena 1971-2017. La Textualidad de la Pintura. Comisariada por Oscar Alonso Molina.

Primero la pintura y al final de la exposición el texto. Eso, que parece una mera cuestión de plazos de impresión, se me antoja un buen modo de empezar esta crónica. El título de la exposición “La Textualidad de la Pintura” podría indicar un inicial prejuicio de que nos encontramos ante un artista conceptual que prioriza el texto. No es así. Gonzalo Tena es antes que nada un artista,  con lo que ello supone de tirar de intuiciones, oscuras fantasías y delirios entusiasmados. Por eso primero va la pintura y luego el texto.  O como mínimo entrelazados en igualdad de presencia. Lo ha hecho así con : Gertrude Stein, Wittgenstein o Leon Bloy o en sus estudios sobre Bruegel El Viejo y con los libros de sus obras más recientes: ¨Artist and model¨, Serie ¨Color-Dolor¨, especialmente en ¨Violencia de Género¨ en la que el dibujo convive con un supuesto texto hecho de microgarabatos.






Con motivo de la exposición el comisario Oscar Alonso Molina me encargó que escribiera un extenso artículo sobre una de las obras expuestas, la dificultad que ese encargo conlleva es un auténtico  desafío. La obra en cuestión es “In this way as movement”  de 1999.  El texto que figura en el catálogo, aborda mediante un arriegado ejercicio hermenéutico fenomenológico la relación a-temporal entre Bruegel, Gertrude Stein y Gonzalo Tena.




 Me interesa la obra de Gonzalo Tena y así lo he demostrado escribiendo sobre él en el catálogo que se hizo con motivo de la exposición “Being” en el Torreón Fortea de Zaragoza en 2010 o en otros medios sobre su exposición “ The relation of Human Nature to the Human Mind. Personalmente, me vanaglorio de gozar de su amistad desde que lo conocí en la Galeria Maeght en 2001.  Pero, además, durante toda mi vida intelectual y personal, concretamente desde 1979,  he convivido con una de sus obras más emblemáticas y que ahora reposa en el Museo de Teruel.  La  he podido volver a ver en estos días. Me refiero a una de las obras de la serie “Pintura” sin número, un óleo sobre lienzo de 180x 180 cm. de 1976.










La textualidad está presente en su trayectoria desde las primeras cartulinas dibujadas con rotulador que se exponen de 1970/71 . Unas frases escritas en inglés y que aluden a haikus japoneses, en esa serie aparece el monte Fuji y forman una secuencia narrativa de cuatro momentos.

 Excepto en las obras que hizo cuando formaba parte del grupo de Trama con Xavier Grau, José Manuel Broto, Javier Rubio que son de una búsqueda del espacio absoluto, del cosmos, en las demás siempre aparecen los signos garabatísticos a manera de escritura abstracta o bien la inclusión de la palabra como parte sustancial de la obra. Creo que una Virtus incuestionable de este artista es haber tratado el lenguaje como forma y la forma como lengua incomprensible. Es decir que a través de la supuesta lógica del lenguaje dinamita la razón del mismo, buscando un absurdo lógico.

Cualquier persona que conozca a Gonzalo sabe del gran humanismo, inteligencia y sutil ironía que utiliza para encararse ante la vida y la creación artística. Este hecho lo resaltó el propio comisario de la exposición cuando elogio esta misma condición personal. Dijo también que Gonzalo le había despertado una profunda admiración y afecto.
El formato de la presentación del libro consistía en unas preguntas que el comisario hacía a los que habíamos participado en el libro. No llevaba nada preparado. Pensé que todo el acto desprendía un gran afecto hacia el artista, que incluso había cierta pasión en el ambiente. La empatía hizo que cuando estaba imaginando mi intervención, Gonzalo Tena , en la suya que era la que concluía el acto pronunció, no menos de tres veces, la palabra pasión. Y esa fue mi principal argumentación.








Al finalizar, miré por la ventana y ví un gran corazón rojo en medio de la plaza principal. Una mujer de mediana edad y atractiva, vino hacia mí y me comentó que le había gustado mucho mi intervención, que escribía poemas y que si acaso, no sabía que Teruel era la ciudad del amor, de los amantes y que en este año se celebraban los 800 años de la apasionada historia de un amor imposible entre dos jóvenes turolenses, Isabel de Segura y Diego de Marcilla, más conocidos como los amantes de Teruel. Le dije que sí que conocía bien esa historia.

miércoles, 27 de septiembre de 2017




ESCOLA D’ESTIU WALTER BENJAMIN PORTBOU. 2017 21–24 SETEMBRE ACTES COMMEMORATIUS 125È ANIVERSARI DEL NAIXEMENT DE WALTER BENJAMIN.

EL UMBRAL Y EL ESCONDRIJO DE WALTER.

En estos días tan convulsos en los que se huele el aroma del conflicto me encuentro en mi refugio ampurdanés en el umbral con Francia. En mi casa, en Can Mu tal como la he nombrado. Un Mu de silencio y de nada.  Los días post estivales pasan sin que me dé cuenta. Sé que aquí, a cinco kilómetros escasos están de celebración. 125 aniversario del nacimiento del ser poliédrico, el de las mil facetas, el filósofo, el iluminado Walter Benjamin.
Me acerco en tren a la estación de Porbou, son cuatro minutos contados bordeando el mar. La estación de Portbou mantiene la grandeza de los grandes lugares de tránsito ya en decadencia es magnífica y como haría el paseante, el flaneur  por la gran ciudad, yo lo hago por el entrañable Portbou. Un Ánima apresurada se ha cruzado en mi camino y me ha acompañado en ese paseo espiritual.

Unos pocos escogidos podemos estar en un viernes laborable dispuestos a escuchar la conferencia de Carmen Alda Elorza: Escondrijos: escenarios inolvidables. Contando a Ánima, apenas seis personas, la cuento porque aunque es incorpórea  tiene  presencia, entusiasmo  y cierta inocencia intelectual. Creo que sin ella, hubiera desplegado mi escudo protector anti academicista y contracultural pero con Ànima cerca mi comprensión y mi actitud han sido muy diferentes, se han renovado.
Ánima debe ser necesariamente más joven que yo, porque lo que tenemos cerca  es  un testimonio del paso del tiempo, el recuerdo, la memoria de  la  Infancia en Berlín hacia el mil novecientos de Walter Benjamin escritos en el verano de 1932, un viaje de la mano de ella: ¡tan joven!

La Dra. Carmen Alda  nos coloca en la etapa formativa del yo de Benjamin. La pronunciación castellana de los términos psicoanalíticos son poderosos. Las palabras no dan su sentido inmediatamente y yo recojo a vuela pluma algunas ideas que hago mías inmediatamente. Es la ventaja de estar con Ánima. Nos dice que la placenta es el primer escondrijo del que inevitablemente debemos desprendernos y quedar a la intemperie. Que ahí aparece la dialéctica esencial de la destrucción para construir. En este clima de nacimiento anoto la expresión de Freud “ombligo de los sueños” que me confirma lo de poesía que contiene el psicoanálisis. El neonato, como el niño que es descubierto en su escondrijo lanza su primer grito de sorpresa, su primer llanto. El sujeto se separa de los objetos propios y surge la fisura, el exilio donde no hay encuentro posible. Donde habita la alteridad y la negación. Ahí surge una pulsión que nos hace trabajar y el neonato empieza a hacer recorridos y conocer zonas, su primer auto reconocimiento, quizás. Del primer escondrijo que le reserva de la fragilidad humana. Benjamin conocía los huecos, fisuras, concavidades de su “domus” y surge otra frase luminosa y hermética de Freud: “así conoce el condenado a muerte que son la horca, la soga y la madera”. El niño que está detrás de la cortina escondido se transforma en algo flotante, en un fantasma. El niño debajo de la mesa convierte los pilares de la mesa en su templo protector, el niño detrás de la puerta convertida en máscara. La casa se convierte en un arsenal de  escondrijos.
Como si fueran parte de un pensamiento mágico, las huellas , los rastros muestran y esconden, quizá así actúan los magos de feria y los poetas.

Quiero destacar la idea transmitida y no sé si bien recogida por mi que una de las marcas benjaminianas es que frente a la doxa del pensamiento académico instaura como valor el propio descubrimiento basándose en lo que él mismo observa. Descubrir más que aprender.
Esta actitud permite a Walter acercarse al arte y a la filosofía desde actividades que no solían tener nada que ver con la disciplina como los juegos malabares u otras curiosidades fragmentadas, incluyendo lo segregado, lo frágil, frente a lo consolidado y académico. Es así como surge el espacio para lo valioso. El escondrijo es un referente formal del espacio vacío que imprime singularidad, vivencia individual y marca a modo de mapas toda la existencia , a través de los escondrijos que no sean limitadores, estos deben oxigenarse en un trabajo constante de renovación. Cuando aparece la toponimia: Berlin, Porbou, Can Mu también son envolturas.

Lacan debe aparecer y lo hace con una idea fuerte. Benjamin da un lugar a las ruinas, al deshecho, a lo desclasificado y los fragmentos devienen arte. Leer al revés las cosas, que no es más que un pensamiento de la poética de la negación, mirar el reverso de lo bello, es para Lacan, descubrir el último velo….allí donde aparece lo siniestro. Es decir hay que traspasar la frontera de lo que nos protege, de lo que nos funciona. Entiendo que detrás del velo de la belleza, Ánima vigila, y en el secreto de las palabras, incluidas las más bellas, aparece el sinsentido., la psicoanalista dice: hay que aprender a perderse, ir y volver dejando que la realidad hable. Ese es el sello de los extravíos propios del “flaneur”, miro a Ánima y lanzo un suspiro de comprensión y anhelo.

Tras una nube de color anaranjado el artista David Imbernon juega con su ingenios infantiles , evocadores de un paraíso perdido y vuelvo sobre lo que acabo de escribir :”Como si fueran parte de un pensamiento mágico, las huellas , los rastros muestran y esconden, quizá así actúan los magos de feria y los poetas” Ánima no está muy convencida, ve un adulto moviendo un cochecito naranja por el suelo, pero intento convencerla que es el mundo de una infancia perdida, el refugio del paraíso perdido que el artista intenta preservar aplicando el color anaranjado del minio que es un producto antioxidante, y ya se sabe que no envejecemos sino que nos oxidamos.

La noche ha pasado lentamente. El día siguiente está anunciada una mesa redonda voy con ánima reencontrada. La profesora Amalia Rodríguez Monroy, “Desde el umbral: En casa de Benjamin”. Pasaré por el Umbral que ha preparado. Lo haré de la mano del mismo espíritu que me ha imbuido Ànima. Me encuentro con una rotunda frase que me hace lanzar un nuevo suspiro de comodidad, algo parecido a un ronroneo, dice Amalia Rodriguez :” el objeto de las obras no está destinado al espectador…el lenguaje no es comunicación….el lenguaje es un instrumento evocador, convierte lo ausente en presente, convoca presencias”……ante el tópico benjaminiano de si es esto o lo otro, aclara que tampoco es un pensamiento optimista o pesimista, no obedece a la dialéctica hegeliana, sino que es tan solo , nada más y nada menos un crítico. Su pensamiento crítico basado en una heterodoxia, lo distinto, siempre abierto, una dialéctica suspensiva, sin conclusiones y sobre todo sin conceptualizar el mundo.  Eso me reconforta y lanzo otro suspiro en compañía de mi Ánima, me está diciendo Benjamin incluye en su obra el umbral de la frontera entre pensamiento y filosofía, los que escriben como filósofos o literatos. Una zona intermedia, sin fronteras, sin límites es la enseñanza de Benjamin y lanzo otro suspiro. En este clima, la emoción se convierte en fundamento filosófico. El afecto me acerca más a ánima, el afecto trasladado a las palabras en la tradición de Nietzsche, no de Hegel. Otro momento de suspensión dialéctica. Benjamin ha intentado comprender el enjambre de significaciones del hombre moderno. Lo no dicho. Tras este inicio tan rotundo confirmo que mi actitud sobre el conocimiento intelectual, que ha sido siempre muy crítico, aún tiene la esperanza de devenir, más allá de los tópicos que he utilizado hasta ahora. Es posible el pensamiento intelectual que acompaña o incluso sustituye el concepto por la emoción. Realmente ahí aparece un Umbral desde lo conocido a lo desconocido, el umbral forma parte de los dos territorios tiene parte de uno y otro. La palabra Umbral es tan poderosa que vuelvo a pensar en mí y vuelvo a suspirar.
El nombre es la casa del hombre, el lenguaje es la casa del ser y regresando a la primera mirada sobre la casa de Benjamin hay que descubrir la casa donde se estructura toda la subjetividad como en este texto de la infancia en Berlín.

Quiero prolongar la emoción del descubrimiento del  Ánima que me ha acompañado en esta intensa manera de atravesar el umbral de lo que me protege, acercarla al escondrijo en el que me encuentro. Pero , como suele pasar, el Ánima joven se desprende del viejo cuerpo  y cada ente vuelve a su lugar.
Pasados los intensos días de reflexión, ayer, 26 de Septiembre volví a Port bou al anochecer. Era justo el día del suicidio de Benjamin pero no había pesimismo aquí recordé la voz de ´`Anima que me decía: “Los cementerios son habitáculos de lo virtual…aquí la gente habla con Dios, habla con los difuntos y les ponen flores como si estuvieran presentes”.







martes, 9 de mayo de 2017

DIA DE LA MADRE.

A María Clarà i Puiggermanal

Es muy difícil encontrar un regalo para una madre que está a punto de cumplir 93 años. Siempre me dice: pero, hijo si tengo de todo, le suelo regalar algo efímero, unas flores, una pequeña planta que le anime a seguir viviendo. Se dice que el día de la madre el primer domingo de Mayo es una convención más del calendario, como el día del libro o de los derechos humanos o acaso un invento del Corte Inglés. Pero para mí, esta vez si, esta fecha la recordaré siempre.

Hoy, mi madre, ha muerto.

El regalo nos lo ha dado ella, nos ha demostrado que se puede morir con dignidad, con una sonrisa y con la expresión en la mirada de interrogación sobre el gran enigma que nos espera.

En los trámites de la rutina funeraria ofrecen un acompañamiento musical, un grupo de cuatro piezas que se escogen sin pensar mucho. La mente está enturbiada por el acontecimiento. Al llegar a casa repaso los papeles y vuelvo sobre el repertorio. La primera pieza musical es “Lascia ch'io pianga” de la Opera “Rinaldo” de Handel, la segunda “Ave María” de Schubert, la tercera “Ave Verum Corpus” de Mozart y la cuarta el Canto de Montserrat.

Todas las palabras que aparecen en estas canciones hubieran gustado a mi madre. También son un consuelo.

“Lascia ch'io pianga”  pide que el dolor, el lamento, el sufrimiento y el duelo por el cruel destino pueda manifestarse. También hay Misericordia y suspiro por la libertad. Es un cántico que acompaña al momento de la auténtica libertad, la primera y la última. Este momento de morir es duelo pero también alegría por la liberación del alma y del dolor de vivir.

“Ave María” es un  lugar común de la música que a todo el mundo emociona, incluso a la Callas o Pavarotti ,es el “Ave María” de Schubert. Una canción de la que hasta hoy que me ha tocado vivirla, no había reconocido el sentido de su letra. Hoy en este día de la madre, la Virgen María se convierte en cualquier madre como la que hoy entierro y que también se llamaba María. En la canción la madre es guía, es amor, es bondad, calma los pesares de los hijos, es consuelo,…. amarte ¡oh! madre eres mi consuelo y amarte siempre y cada vez más…

 “Ave Verum Corpus” de Mozart  es un texto latino que se centra en la muerte del verdadero cuerpo de Jesús, nacido de María. El recuerdo de que incluso el cuerpo de Dios está sometido a la fragilidad del dolor y la muerte, debe ser un consuelo para los humanos que aquí quedamos.

Por último el Canto a la Virgen de Montserrat que es una música ligada al territorio por razones de identidad y cultura, pero en esta ocasión toma una significación diferente. Uno de los últimos días en los que estuvo ingresada en el Hospital, la acompañamos a que viera el paisaje esplendido que se ve desde las grandes cristaleras que dan a la montaña sagrada. Estuvo mirando largo rato la silueta que se dibujaba en el horizonte sin decir nada, luego bajó la mirada y dijo: “ mira un perrito que pasa por allí “.






Angela Gheorghiu sings 'Lascia chio…



MATER AMANTÏSIMA, Mamá querida del alma.Nunca te olvidaré. 




viernes, 21 de abril de 2017

ESTO ES REAL DE MARINA OROZA





ESTO ES REAL de MARINA OROZA.
Amargord Ediciones. Madrid 2016.

Los libros de poesía no caducan con el tiempo. La mayoría de las veces  refuerzan su valor. Eso sucede con el último de la poetisa Marina Oroza  que publicó, ahora hará un año, un magnífico libro que consolida  su trayectoria poética: “Esto es Real”. Desde “Pulso de Vientos”(1997), “Así Quiero Morir un Día” (2005), “La Chimenea de Duchamp” (2013) y “Esto es Real (2016), Marina Oroza habla desde una mirada en la que la realidad descrita con detalle, convive con un imaginario poderoso: ”El primer encuentro fue en un lugar entre las manos….un lugar donde escuchar la llama”..de ”El Ángel que me Espía”. La profunda emoción que le suscita “lo real” entrelaza una mano con la otra. Así, surge el misterio insondable de su poemario en el que una nostalgia profunda y herida, va acercándose con cuidado a la llama, al rostro, al hielo, a la noche o a la huella.
El Amor y el final, ocupan un lugar privilegiado. Sus libros  desprenden  anhelo amoroso  en todos los  poros de sus palabras y sus versos.
Creo que  el término “poetisa”,  poco utilizado, desprende un aroma  profético, adivinatorio, taumatúrgico  que se encuentra en la obra de Marina Oroza.  De hecho esto es tan así que su poesía multiplica su efecto cuando recita en público. Su presencia es hipnótica y hace que las palabras sean más que un vehÍculo verbal, se transmutan en presencias vivas y el público nunca queda indiferente.
Próximos al gran día de la celebración de la literatura y el amor
es un libro muy recomendable para restablecer la magia perdida  con lo real.